por Redacción - 05-03-11 19:38 - 0 comentarios "Para educar hay que mirar dentro de las personas" Entrevista: José Castillejo
José Castillejo Valero (Villaharta- Córdoba. 1944) acaba de presentar su primer libro de cuentos, El laberinto de los días, una propuesta cercana, dirigida al gran público, que reflexiona sobre las verdades cotidianas.
EL HERALDO DEL HENARES: José, le has dedicado muchos años a la educación pero finalmente has decidido dar el paso al género del cuento. ¿Crees que ambas disciplinas, la educación y la literatura, están desligadas de su propio fin?
JOSÉ CASTILLEJO: La educación y la literatura pueden tener muchos puntos de contacto y, de hecho, los tienen. Al menos en mi historia personal lo siento así. Para educar hay que mirar dentro de las personas, hay que plantearse preguntas que en la mayoría de los casos encuentran respuesta utilizando la imaginación, la creatividad, adelantándose al momento actual. La literatura requiere también saber mirar a las personas, adentrarse en su mundo, hacerse preguntas para descifrarlo y, después, saber contarlo. Mediante la imaginación y la creatividad, la educación y la literatura pueden dar muchas versiones de una misma situación de vida.
EHH: Cuéntanos cómo llegaste hasta este libro de cuentos que acabas de presentar.
JOSÉ CASTILLEJO: Desde hacía tiempo quería escribir sobre algunas de las circunstancias que pueden determinar que las personas vivan su día a día de una forma u otra. Empecé a pensar en esas circunstancias y surgieron en tal cantidad que me vi perdido en una laberíntica jungla. Por ahí comenzó el título del libro. Los temas eran adecuados para teorizar, para hacer ensayos, pero yo lo que quería era contar, escribir cuentos. Así que deseché toda idea de teoría y pensé en el día a día de las personas.
Tenían que ser cosas concretas, lo más cotidianas posible, de manera que cada cuento fuera como un espejo donde poderse mirar. Por eso, determiné que los relatos los debería ofrecer abiertos para que cada lector tuviera la oportunidad de hacerlos suyos, de reflejarse de alguna manera en alguno de ellos de tal manera que se viera abocado a reflexionar, a pensar.
EHH: El laberinto de los días ha sido prologado por María Rosal, un referente cordobés en poesía. También encontramos una cita de Luis García Montero al comienzo del libro. ¿Qué importancia tiene la poesía en este libro de cuentos?
JOSÉ CASTILLEJO: En todas las personas hay poesía si se sabe mirar. Cuando un escritor se mete en la piel de cualquiera de sus personajes para llevarlo a la escena de un relato o de un cuento, encuentra elementos básicos de la poesía. El laberinto de los días no pretende directamente ser un texto poético. Sí es cierto que sus cuentos se fraguan en ese mundo interior de las personas donde lo cotidiano se confunde con las aspiraciones más nobles, donde los pensamientos se diluyen en la inconsciencia, donde los miedos y la angustia tintan los sentimientos haciendo que las emociones galopen sin freno.
Esta dinámica constituye una buena tierra para que germine lo poético. Es inevitable, pues, que en los distintos cuentos brote de forma natural la poesía, como es inevitable que del más confuso fondo endotímico surjan reflejos de esperanza. Así lo aprecia María Rosal, no sólo desde el aval de su gran categoría poética, sino también desde su indiscutible autoridad como ensayista literaria.
EHH: El título de tu libro evoca el miedo por enfrentarse a los terrores diarios. ¿En qué laberinto tienes miedo a perderte?
JOSÉ CASTILLEJO: Hace tiempo pensaba que había que ser muy hábil para no perderse en el intrincado y complejo mundo de las relaciones con los demás. El mundo exterior, con todas las luminarias y trampas que plantea, puede engullir, y de hecho engulle, despersonalizando. Como orientador personal y vocacional, he tenido que intervenir en casos de este tipo de despersonalización. Es triste comprobar cómo los reclamos cautivan a los incautos y los dejan inermes, vagando por calles y callejuelas de una vida, en muchos casos adolescente, a merced de incentivos momentáneos, muy poco consistentes. A este laberinto se le puede tener miedo.
Hoy, no obstante, mi perspectiva de referencia ha cambiado. Me preocupa el funcionamiento del cerebro y sigo con atención las nuevas aportaciones de la neurociencia. Creo que en el cerebro está el auténtico laberinto de las personas, y no sólo en el exterior. Es posible que el miedo se apodere de nosotros si somos conscientes de que nos podemos perder en nuestra memoria, en nuestras emociones, en nuestros pensamientos… Que cuando queramos mover ficha, no nos acordemos de cuál y cómo hay que mover.
EHH: Un total de quince cuentos unificados por el tiempo pero que tocan temáticas diversas, ambientadas en la ciudad y en el campo. ¿Qué hay de ellos de tu vida actual y de tu vida pasada?
JOSÉ CASTILLEJO: De la forma de ser de los agricultores y de su forma de enfocar la vida y el trabajo, aprendí de niño el valor del sentido común. Eran hombres y mujeres con una cultura básica, pero sus decisiones en cualquier aspecto de la vida rezumaban sabiduría, sentido común. Mis ojos de niño-adolescente se admiraban de cómo sabían salir airosos de las continuas dificultades económicas, sanitarias y laborales que les presentaba la difícil vida en la que estábamos inmersos. Este sentido común, del que quedé impregnado, aparece en bastantes de estos cuentos intentando aportar algo de luz en la vorágine de la vida actual.
De mi vida actual aparecen chispas de mi convencimiento, de mi esperanza de que la vida se puede recorrer mejor si aprendemos a percibir con más realidad —el funcionamiento normalizado del cerebro se impone—, es decir, si estamos dispuestos a recomponer el tablero de nuestra vida de manera que podamos zafarnos de los males que nos empobrecen como persona: la ignorancia, el conformismo, la inconsciencia, el abuso laboral…
EHH: Con tus muchos años de maestro y orientador escolar a tus espaldas ¿Crees que estamos enseñando a nuestra próxima generación a amar la literatura?
JOSÉ CASTILLEJO: Respecto a la lectura en general y a la literatura en particular, en este momento estamos inmersos en un gran cambio, de tipo crítico en el sentido que los griegos daban a la palabra crisis. En mi opinión esta crisis puede cristalizar en síntesis positivas. Hemos nacido y nos hemos educado en un modelo literario donde el libro, como texto más o menos extenso, expresa la idea que su autor o autora tiene sobre una temática determinada.
Desde esta perspectiva, amar la literatura es como meterse en la mente del autor para llegar al fondo o a la forma de la obra, haciéndose cómplice de la acción y pasión de los personajes. La labor educativa abundaba en la pretensión de que cada vez más personas se interesaran por determinadas obras. Este modelo se mueve en el binomio escritores (pocos)-lector (cuantos más mejor), unos y otros bien diferenciados.
EHH: ¿Crees que las nuevas tecnologías digitales tienen cabida en este mundo que describes?
JOSÉ CASTILLEJO: Hoy día las tecnologías digitales están propiciando que el amor por la lectura y escritura se entienda de forma más amplia. El texto largo, el libro, va dando paso, que no quiere decir que vaya a ser eliminado, al hipertexto. Multitud de pequeños textos relacionados (comentarios, posts, microrrelatos abiertos…), imágenes, vídeos, etc., producidos de forma compartida por muy distintos autores, pululan por el ciberespacio.
Este nuevo modelo se está desarrollando muy rápidamente y con mucha fuerza en la red. Aglutina, en base a intereses comunes, a muchos lectores y lectoras que actúan al mismo tiempo como autores, no sólo con sus comentarios, sino abriendo nuevas posibilidades y desarrollos a textos literarios precedentes. Actualmente, se hace absolutamente necesario que el profesorado entienda y se convenza del sentido de este nuevo modelo y ponga en marcha estrategias para educar a tantos y tantos lectores, que al mismo tiempo querrán actuar como escritores. En la escritura y lectura compartidas brotará, también, el amor por la literatura.
EHH: Centrémonos en el género del cuento. ¿Cuál es tu estrategia a la hora de enfrentarte a una historia? ¿Tienes algún recurso literario incuestionable en tu labor como escritor?
JOSÉ CASTILLEJO: No soy consciente de que tenga ninguna estrategia determinada o fija. Creo que las historias las tengo en mi mente, o quizá lo que tenga sea ganas de contar. Estoy convencido de que comunicar a los demás es importante y de que contar historias es una buena forma de comunicación. Escribo, y entonces actúo desde la perspectiva de escritor, de alguien que quiere comunicar. Cuando pasan unos días, leo lo escrito, pero ahora desde la perspectiva de lector.
EHH: ¿Cómo ves tu futuro en el género del cuento?J. CASTILLEJO: Escribo cuentos porque es algo que me atrae, que me hace sentirme bien. No tengo ninguna pretensión, si acaso que mis posibles lectores también disfruten con la lectura. Estoy seguro de que en el momento en que no me lo pase bien, dejaré de escribir.
EHH: José ¿Qué has aprendido de tus propios alumnos que debas divulgar en la literatura?
JOSÉ CASTILLEJO: Mis alumnos de alguna manera van a estar siempre presentes en mis relatos. Ellos me han enseñando a sorprenderme ante cualquier nuevo conocimiento, a mirar las cosas de forma sencilla, a no conformarme con estereotipos estériles, manidos. La inconsciencia que los adolescentes presentan ante temas que los mayores estimamos como serios e inaplazables, me ha enseñado a no anclarme en lo que ya está dicho o hecho, sino a saber mirar adelante.
EHH: Perteneces a la Asociación Mucho Cuento de Córdoba. ¿Cómo ves la narrativa breve en tu ciudad? ¿Os resulta difícil conseguir lectores para vuestros libros?
JOSÉ CASTILLEJO: La Asociación Mucho Cuento surgió en 2006 por iniciativa de un grupo de amigos y amigas, que compartíamos intereses relativos a la narrativa breve. Poco a poco los objetivos que nos propusimos al principio se han ido concretando. En las diversas actividades que estamos poniendo en marcha desde entonces, comprobamos que el cuento y el relato corto están pasando de una consideración muy secundaria en las intenciones de los escritores cordobeses a cotas de primer nivel tanto en la escritura como en la lectura. No quiero decir con esto que todo se deba a la acción de Mucho Cuento.
Quisimos apostar fuerte desde el mismo nombre, Mucho Cuento, adoptado para nuestra Asociación. Pero es a través de nuestros talleres, de nuestras veladas literarias y lecturas, de nuestra decena de publicaciones…, como se está configurando una dinámica encaminada a dar más fluidez a la narrativa corta. Cada día comprobamos cómo surgen personas que escriben cuentos, pero que no se atrevían a manifestarlo o no tenían posibilidad de publicar. También, muchas otras que están incorporando a su lectura cotidiana este género literario.


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